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Los versos gastronómicos mezclan genialidad y amor por el buen comer. El mundo de la cocina ha ganado en importancia a lo largo de los años, también en la literatura. En España encontrarás auténticos referentes internacionales, cuyos platos cautivan tanto la mente como el paladar. Es tan importante que hasta se introduce en la poesía, para mostrar lo mejor de ambos mundos.

CUANDO EL ESTÓMAGO LLENO HABLA


La poesía y gastronomía sostienen una relación que ya tiene siglos de historia. Los genios del pasado lanzaron más de uno y de dos versos para destacar sus ingredientes o productos favoritos, e incluso alguna que otra receta. Esto no debería extrañarte: un estómago lleno y libre de nerviosismo produce las mejores ideas. ¡Mucho más si el poeta quiere tener una mente aguda!

No son pocos los ejemplos que puedes encontrar en la historia de este arte. La comida, sin importar que la elaboración sea de lo más mundana, merece tanto versos como pinturas. Y es que, si esta faltara no llegarías muy lejos en la vida. ¡Solo por eso merece todo homenaje que se le haga!

Estomago lleno

Con la poesía tratas de colmar tu intelecto con rimas y figuras que causen emociones. Tristeza, alegría, entusiasmo, euforia… Pues bien, la gastronomía causa exactamente lo mismo. Cuando estás frente a un suculento plato, es difícil no sentir una riada de sensaciones, que culminan una vez has terminado de degustarlo y se quedan alojadas en lo más hondo de tu ser.

Por otra parte, cada región del planeta tiene una tradición gastronómica propia y los poetas han querido retratarla en palabras para la posteridad. Tal es el poder y el influjo de unos pocos ingredientes bien cocinados. Lo alimentos, en la mayoría de casos, son productos humildes, que suelen pasar desapercibidos y con unos orígenes antiquísimos y de lo más diversos.

AUTORES CUYA OBRA DESTILA GASTRONOMÍA

Autores de todas las épocas le han dedicado algunos versos a la gastronomía. Sea a un solo alimento a una elaboración en concreto, ambas artes combinadas te van a sorprender. Un primer ejemplo es un fragmento de Grabriela Mistral dedicado al pan:

«Otros olores no hay en la estancia
y por eso él así me ha llamado;
y no hay nadie tampoco en la casa
sino este pan abierto en un plato,
que con su cuerpo me reconoce
y con el mío yo reconozco»

Si has hecho pan en casa, seguramente te ha sorprendido el aroma que poco a poco emana del horno. Su versatilidad te permite realizar innumerables platos, desde una sencilla tostada con aceite de oliva encima al más intrincado de los bocadillos.

El Siglo de Oro español dejó al mundo de la literatura piezas de gran calidad y autores con una personalidad y carácter inmortal. Quevedo, uno de los mayores exponentes, dio rienda suelta a su pluma en estas líneas:

«Don Repollo y doña Berza,
de una sangre y de una casta,
si no caballeros pardos,
verdes fidalgos de España,
casáronse, y a la boda
de personas tan honradas
que sustentan ellos solos
a lo mejor de Vizcaya»

Quizás en estas líneas haya más que una simple referencia a las hortalizas, pero no por ello sacan menos partido a dos alimentos tan saludables como son el repollo y la berza. Sin duda, una muestra del ingenio de este poeta, conocido por su afilada pluma.

Hay platos que encandilan a quienes los prueban con solo su aroma. Otros son más visuales y pocos han suscitado una descripción tan apetecible como la que realiza Rafael Alberti de unos huevos con jamón y patatas fritas:

«Y con los huevos, lo que más quisiera
tan buen jamón de tan carnal cochino:
las papas fritas, un manjar divino
que a los huevos les vienen de primera»

Pablo Neruda, poeta chileno muy querido, dejó claro lo que hacen los poetas una vez dejan de componer versos y se sientan a la mesa. Lo hizo así:

«En la hora azul del almuerzo,
la hora infinita del asado,
el poeta deja su lira,
toma el cuchillo, el tenedor
y pone su vaso en la mesa,
y los pescadores acuden
al breve mar de la sopera»

Con sencillez y bellas metáforas habla del almuerzo, una comida que destaca por ser el centro del día, un momento de descanso y disfrute con la familia y los amigos. Como ves, con pocas palabras deja claro que un poeta tiene que dejar de componer y tomarse un respiro, ¡aunque sea para comer!

Charles Simic, poeta serbio-estadounidense, se percató del efecto que tenían sus poemas en sus personas. Levantaban todo tipo de emociones y sensaciones, pero solo unos pocos hacían sonreír. Estos solían tratar sobre la gastronomía, algo que no debería extrañarte. ¿Cuántas veces has esbozado una sonrisa mientras recuerdas un plato en especial o pensando en lo que vas a comer? Esta es una de las mejores piezas del autor:

«Mi espesa sopa de pollo, con tiernas almendras molidas,
mi fusión de verduras invernales.
Queridos tagliatelle con champiñones, hinojo, anchoas, tomate y salsa de vermut.
Adorado rape braseado con cebollas, alcaparras
y aceitunas verdes»

Parece que estuviera recitando todo un menú, o una muestra de las elaboraciones que más le han llamado la atención. Sin embargo, consigue transmitir un gusto refinado por la comida y el disfrute de llevarse a la boca piezas como el rape o una sencilla sopa de pollo.

Por último, Federico García Lorca, aunque no se centró en la gastronomía, compuso algunos versos cargados de simbolismo, belleza y genialidad. Este es un buen ejemplo:

«Contraponientes
de melocotón y azúcar,
y el sol dentro de la tarde,
como el hueso en una fruta»

En definitiva, estos son algunos versos gastronómicos que puedes encontrar en la obra de nuestros más afamados poetas, pero hay muchos más. En masymas supermercados participamos como fundadores en Asturias Capital de la Poesía, una propuesta para conmemorar cada año el Día Internacional de la Poesía. Además, hemos creado un concurso para celebrarlo. Participando podrás ganar una de las cinco tarjetas regalo de 30€. Solo tienes que adivinar de qué alimento habla Gabriela Mistral en uno de sus poemas. ¿Por qué no te animas?