Cuando piensas en la comida asturiana, seguramente te vienen a la cabeza la fabada o el cachopo. Sin embargo, es posible que no conozcas otros platos que, aunque menos famosos, son igual de deliciosos y merecen un hueco en tu mesa.
La gastronomía de Asturias está repleta de recetas tradicionales que se remontan a siglos atrás y que reflejan la riqueza cultural de esta tierra. A continuación, vamos a descubrirte algunos de esos tesoros culinarios, para que disfrutes al máximo de su sabor auténtico.

Embutidos y carnes tradicionales de la comida asturiana
¿Te suena el emberzau o pantrucu? Es posible que no sea el embutido asturiano más conocido ni el primero en el que pienses al hablar de la gastronomía de la región. Este embutido típico de la zona oriental se elabora con sangre de cerdo, cebolla, grasa, tocino y una mezcla de harinas (maíz y trigo). Después, se envuelve en hojas de berza y se cuece, consiguiendo un sabor intenso y un aroma muy particular. Es un plato que suele prepararse en los meses más fríos, sobre todo entre noviembre y febrero. Si decides darle una oportunidad, experimentarás un aspecto menos común pero igualmente auténtico de la gastronomía asturiana
Por otro lado, no puedes dejar de probar el pitu de caleya si lo encuentras en la carta de un restaurante típico. Se trata de pollos criados al aire libre en los pueblos asturianos, por lo que su carne resulta más oscura, menos grasa y con un sabor muy potente. Habitualmente, se guisa con verduras y, a veces, con sidra, consiguiendo un resultado jugoso y lleno de matices. Resulta ideal para esos momentos en los que buscas un plato cálido y lleno de sabor, especialmente en jornadas frías o nubladas.
Guisos y platos de cuchara con raíces ancestrales
Los guisos asturianos destacan por su carácter contundente y su sabor único. Más allá de la fabada, hay opciones menos conocidas, como el pote de castañas, también llamado pote quirosanu. Este guiso aprovecha las castañas locales, muy abundantes en esta zona, para crear un plato denso y nutritivo. Además de las castañas, suele llevar berzas, patatas y, en ocasiones, productos cárnicos para darle aún más consistencia. Es ideal cuando las temperaturas bajan y quieres entrar en calor con algo tradicional.
Otro plato interesante es el guiso de verdinas, unas alubias verdes de grano pequeño que se cultivan principalmente en la zona oriental de Asturias. Gracias a su ternura y su gusto sutil, se integran a la perfección con mariscos, pescados o incluso carnes de caza. Aunque no sea el guiso más popular de la región, si te animas a probarlo, comprobarás que las verdinas tienen un encanto especial y merecen ser descubiertas.

Platos de maíz: el legado de la cocina rural asturiana
El maíz, en forma de harina, es una base esencial en numerosas recetas tradicionales de Asturias. Un claro ejemplo son los tortos, también llamados tortas asturianas. Estas pequeñas tortitas se hacen exclusivamente con harina de maíz y un poco de agua, consiguiendo una masa que se fríe hasta quedar crujiente. Lo más habitual es servirlas con picadillo de cerdo y huevos fritos, aunque también puedes encontrarlas con queso de cabrales o incluso con chorizo.
Otro plato que combina la harina de maíz con otros ingredientes es el citado emberzau (ya mencionado antes), y también existen preparaciones como los roxóis (o chicharrones), que aunque no lleven maíz en sí, se asocian a esta tradición de aprovechar todos los productos del cerdo en la cocina rural. Esta forma de cocinar es todo un reflejo de la cultura del aprovechamiento que caracteriza a la gastronomía de los pueblos asturianos, donde nada se tira y todo se transforma en algo sabroso.

Sabores del mar en la gastronomía asturiana
A pesar de tener montañas verdes y valles profundos, Asturias cuenta con una extensa costa que abastece de pescados y mariscos frescos a sus cocinas. Uno de los platos menos conocidos fuera de la región es el pastel de cabracho, un delicioso budín que combina la carne de este pescado con salsa de tomate, nata, huevo y verduras. Se suele cocinar al horno y, cuando se sirve frío, es ideal para untar en pan o disfrutarlo como entrante.
Si te apetece probar algo aún más distinto, fíjate en los oricios, que no son otra cosa que erizos de mar. Es frecuente encontrarlos en sidrerías y chigres, servidos crudos o gratinados. Puede que, al principio, te resulten un sabor intenso y diferente, pero te aseguro que merece la pena arriesgarse. Quienes disfrutan de los sabores del mar los consideran una auténtica delicia culinaria.
Por último, no te olvides de los frixuelos de Cangas del Narcea, una variante local de los clásicos frixuelos asturianos que se fríen en forma de espiral, consiguiendo una apariencia muy curiosa. Generalmente se endulzan con azúcar o miel, convirtiéndolos en una opción deliciosa tanto para el postre como para la merienda.
¿Te animas a ampliar tu repertorio culinario y a saborear lo mejor de esta tierra? No lo dudes: Asturias siempre tiene un plato sorprendente esperándote. ¡Buen provecho!
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