De las cuatro estaciones del año, quizá el otoño sea la que más nos exige si hablamos de adaptabilidad a los cambios de ciclo.

El verano es sin duda maravilloso. Ya no solo porque se elija por casi todo el mundo como la época de vacaciones, también porque su temperatura, más horas de luz y oferta de ocio nos invitan a salir y disfrutar del tiempo libre, la familia, la playa, el sol, los helados, la piscina…

Pero el verano dura lo que tarda en llegar el otoño y, como decíamos, quizá sea el cambio más importante tanto a nivel interno como externo para una persona.

La alimentación en otoño

Cambios que trae el otoño

En muy pocas semanas podemos pasar de estar en la playa hasta las nueve o diez de la noche a que a sobre siete de la tarde oscurezca. Esa falta de luz, el comienzo de las lluvias y bajada de temperatura no solo afecta a la naturaleza, también a nosotros y al mundo animal en general.

El otoño son unos meses de preparación para la época más dura y fría del año y, al igual que algunos árboles dejan caer sus hojas para ahorrar energía y soportar mejor el invierno o ciertos animales comienzan a almacenar comida, el ser humano también debe adaptarse.

Es el momento de la vuelta a la rutina. Durante el verano, los horarios se diluyen por las vacaciones, los soleados días y las ganas de hacer muchas cosas fuera de casa. El final de septiembre es el mes por excelencia de la vuelta al día a día. Comienza el colegio, muchas empresas acaban su horario de verano, empieza el fútbol, las colecciones por fascículos… En definitiva, es la estación que nos centra y nos vuelve a establecer unos horarios más concretos.

Productos de temporada en otoño

Hoy en día se puede consumir prácticamente cualquier fruta o verdura durante todo el año. Aunque es un avance increíble en lo que a la agricultura se refiere, sigue siendo recomendable consumir los productos por temporadas. De esta forma se aprovechan todos los nutrientes que nos proporcionan la energía suficiente como para afrontar todos los cambios que hemos mencionado antes.

La alimentación en otoño

Si en verano teníamos que consumir más cantidad de agua para compensar la deshidratación debido al sudor producido por las altas temperaturas, la llegada del otoño no cambia mucho la importancia beber. Bien sea en agua o en caldos calientes o zumos de fruta naturales, la hidratación en otoño y, realmente, en cualquier estación del año, es básica y fundamental para que nuestro cuerpo funcione a la perfección.

A la pregunta de qué alimentos son típicos del otoño y cuáles se pueden introducir en la dieta, sin duda tenemos que hablar de castañas, calabazas o setas. Todos estos alimentos, junto con frutas como la granada, la manzana, las naranjas o las uvas y verduras como la berenjena o las espinacas son manjares naturales que hay que aprovechar durante estos meses.

En masymas supermercados apostamos por un enfoque de proximidad. No solo porque los productos de Asturias sean de excelente calidad, que también, sino porque un consumo de kilómetro cero y de alimentos de temporada implica menos recursos para su producción, transporte y almacenamiento, lo que se traduce en menos contaminación. Además, se apoya a los productores locales, la auténtica base para una alimentación saludable.

La dieta en otoño es muy importante, pues si no nos alimentamos e hidratamos como es debido el cuerpo no tendrá la suficiente energía para hacer frente a los retos de esta dura pero maravillosa estación.

La alimentación en otoño

“Si hay un producto típico del otoño esa es la castaña. Su fiesta, el magosto o amagüestu, como se dice aquí en Asturias, es de gran arraigo en las zonas del norte de España y una bonita excusa para asar castañas y disfrutar en compañía de este manjar otoñal.”

Alimentación y deporte

Hablábamos antes de que en otoño se exponen muchos cambios de golpe. La falta de luz, la vuelta a la rutina o el comienzo del mal tiempo nos afectan mentalmente. Mucha gente sufre entre septiembre y octubre algo parecido a un cansancio sin motivo aparente. Esta especie de astenia otoñal provoca una falta de vitalidad que afecta a un gran número de personas y que deriva de la poca adaptabilidad de las personas que la padecen a los cambios.

Una de las formas más efectivas de combatir esa falta de energía es conseguir un equilibrio nutricional, emocional y físico. Siguiendo una dieta saludable y adaptada a la época del año en la que nos encontramos, sumado a una buena forma física, ayudamos a nuestro cuerpo a activarse y a producir elementos clave para conseguir un bienestar general.

La alimentación en otoño

Evitar el sedentarismo es muy importante. Cierto es que en primavera y verano es más sencillo, motivador y gratificante hacer ejercicio, pues ya solo el buen tiempo es una clara invitación a pasear, salir en bici, en patines… Igual de cierto es que cuando empieza el mal tiempo y el frío, las opciones se reducen, pero tampoco se acaban. Hacer ejercicio en casa, apuntarse a un gimnasio o preparase y abrigarse bien si se opta por salir a hacer algún deporte son las múltiples opciones para no quedarse sentado en el sofá sin hacer nada.

En definitiva, introducir productos de temporada en otoño es una gran idea para ayudar al cuerpo a cubrir las necesidades que la estación nos exige. No dejes de pasar por tu establecimiento de confianza de masymas supermercados y allí encontrarás todo lo que necesitas para afrontar el otoño.

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