Somos muchos quienes compartimos la preocupación por conseguir una piel bonita y sana. Al fin y al cabo se trata del órgano más extenso del cuerpo, y es natural que nos interesamos por aprender a cuidarla. Si has visto a famosos e influencers compartir sus rutinas de belleza y tú también quieres conseguir la tuya, hoy en día es sencillo. Gracias al acceso rápido a la información, y a la mayor transparencia que hoy existe con respecto a los ingredientes que se utilizan, podrás hacerlo sin problemas.

Conseguir un rostro juvenil nunca fue tan fácil. Siempre y cuando tengas unas expectativas realistas, siguiendo unos buenos hábitos y usando los productos adecuados vas a mejorar sustancialmente la apariencia de tu cutis. ¡Toma nota!

EMPIEZA CUIDANDO TU BIENESTAR EMOCIONAL

Antes de empezar con nuestros consejos, solo queremos recordarte que el mejor truco de belleza es aprender a amar y respetar tu cuerpo por lo que es y por todo lo que hace por ti. La salud cutánea se puede mejorar, y dedicar esfuerzo consciente a estar bien puede ser muy beneficioso.

Aunque vivimos en una sociedad que idealiza la juventud, es importante aprender a quererse en todas las etapas de la vida. Cuando estás alegre y relajado es cuando te ves mejor. Trabajar tu belleza desde dentro siempre va a ser la mejor inversión.

MANTENTE HIDRATADO

En términos generales, el cuerpo humano está compuesto de agua en un 70 %, pero si nos fijamos solo en la piel, este porcentaje aumenta hasta el 75 %. La hidratación es responsable, junto con el colágeno, de dar a la piel un aspecto terso y jugoso. Una vez superas la barrera de los 30, tu cuerpo es menos eficiente reteniendo la humedad, por lo que es importante que se la proporciones tú.

Cuando no bebes suficiente agua, el efecto que se produce es similar a cuando dejas un vegetal durante días al sol: pierde volumen y firmeza y su aspecto se vuelve apagado y sin vida. Procura beber entre dos y tres litros de agua al día. Y, si quieres mejorar la capacidad de tu cuerpo para retener la hidratación, añádele unas gotas de zumo de limón.

De forma cosmética puedes utilizar humectantes, como productos con ácido hialurónico o glicerina. No van a provocar cambios en el largo plazo, pero cuando los apliques te notarás un rostro con aspecto más jugoso.

OLVÍDATE DE TABACO Y EL ALCOHOL

Ambas sustancias son toxinas legales; es decir, que son productos tóxicos que introduces en tu organismo. La piel refleja tu estado de salud, por lo que en ambos casos su uso frecuente tiene efectos negativos en la apariencia de tu cutis.

Lo más habitual es que percibas pérdida de hidratación y luminosidad, pero también son los responsables de puntos negros, acné e incluso rosácea. Desafortunadamente, la única manera que tienes de combatir sus efectos es interrumpiendo este consumo.

NO HAY BELLEZA SIN LIMPIEZA

Este es uno de los mantras de los expertos del cuidado facial. Durante el día estás expuesto a agentes que ensucian el cutis, como la polución, el sudor o el maquillaje. Por la noche tu piel se regenera, por lo que es importante que facilites esta función eliminando en profundidad todos los restos antes de irte a dormir.

Si usas maquillaje te recomendamos que utilices un método de doble limpieza, con un limpiador con base grasa y otro de base acuosa. Di adiós a las toallitas desmaquillantes, que no hacen un buen trabajo limpiando en profundidad y, si tu piel es sensible o muy seca, apuesta por fórmulas sin sulfatos para prevenir la irritación.

DUERME OCHO HORAS

Como hemos mencionado, es durante el sueño cuando tu piel se recupera de las agresiones del día a día. Además, a nivel biológico tu cuerpo realiza otras funciones imprescindibles mientras duermes. Da igual que sientas que puedes funcionar durmiendo poco, a medio y largo plazo, una buena higiene del sueño es imprescindible para verte bien.

NO TOMES EL SOL

Todos los dermatólogos coinciden en que el principal agente de envejecimiento cutáneo es el sol. Además de causar cáncer de piel sus rayos, tanto visibles como invisibles, destruyen el colágeno, activan los melanocitos (células responsables de la aparición de manchas) y emiten radicales libres.

Si vas a estar al aire libre, recuerda salir con protección solar de no menos de factor 50. Y, si quieres conseguir un tono bronceado, sustituye el sol por los autobronceadores.

UNA ALIMENTACIÓN RICA EN ANTIOXIDANTES Y FIBRA

Cuidar de tu salud y bienestar por dentro, también se nota por fuera. Apuesta por una alimentación sana y variada, que te ayude a combatir las agresiones del día a día y el envejecimiento prematuro. El te matcha, los arándanos y las moras son ricos en antioxidantes. El boniato, la calabaza y las zanahorias te aportarán betacaroteno, y el aguacate y las semillas serán una excelente fuente de aceites esenciales.

UTILIZA INGREDIENTES ACTIVOS

Dedica algo de tiempo a aprender sobre los ingredientes utilizados en los productos de cuidado facial y cuál es su función en la formulación. No es necesario que te saques un máster en química, pero mirar la composición de los productos te servirá para saber qué pueden hacer por ti. Estos son algunos ejemplos.

  • Ácido ascórbico. Es el tipo de vitamina C que mejor asimila la piel. Se trata de un ingrediente activo que tiene un efecto real. En este caso, estimula la producción de colágeno, reduce las manchas y mejora la luminosidad.
  • Retinol. Es un tipo de vitamina A que la piel metaboliza en ácido retinoico. Es el único activo que con evidencia científica demuestra su efectividad previniendo el envejecimiento. También se utiliza para tratar el acné.
  • Niacinamida. Es un derivado de la vitamina B. Reduce el acné, disminuye rojeces y equilibra la producción de grasa.
  • Hidroxiácidos alfa y beta. Son exfoliantes químicos que, a diferencia de los físicos son capaces de desprender células muertas de manera delicada.

Siguiendo nuestros consejos vas a poder disfrutar de una piel bonita y sana. Cuando empieces tu rutina, no te olvides de que cuidar de tu apariencia es una forma más de dedicarte amor y atención, ¡No tienes la obligación de tener una determinada apariencia!