La leche produce intolerancia y otros falsos mitos a desterrar, ¡sí a la leche!

En los últimos años, la preocupación por los estilos de vida saludables y por lucir una buena figura han llevado a la leche y sus derivados a sufrir todo tipo de de estigmas y protagonizar las más disparatadas leyendas urbanas. La leche de vaca es fundamental a todas las edades y por supuesto, en el crecimiento de los niños. Por ello, a continuación vamos a mostrar los falsos mitos de la leche

1. Solo se debe tomar durante la niñez

Este es el primero de los mitos más popularizados. Muchas personas piensan que como el resto de los mamíferos solo toman este producto durante su niñez, con nosotros debe ser igual. Ante este mito, el catedrático emérito de Fisiología de la Universidad de Murcia realizó una aclaración al respecto. Según Salvador Zamora Navarro, las especies adultas de mamífero no la consumen, y eso es evidente.

Sin embargo, esta falta de consumo no se debe a una carencia de nutrientes. Más bien, se debe a que los seres humanos descubrimos y desarrollamos la capacidad de ordeñar hace más de 6.000 años. A lo largo de los tiempos la ganadería se ha tenido que ir desarrollando para que la especie humana pueda acceder a ella y a la carne. Solo de esta manera se han podido adquirir las cantidades suficientes que atiendan a las necesidades de cada uno. El resto de mamíferos no pueden hacer esto, y las razones de ello son más que obvias.

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2. Tiene antibióticos

En estos tiempos, hay muchas personas que piensan que los lácteos tienen antibióticos. No obstante, tal y como sabemos, estos productos alimenticios frescos pasan por estrictos procesos que aseguran su inocuidad antes de su comercialización, y los severos controles de calidad se hacen prácticamente a nivel mundial. Por si no ha quedado claro, vender lácteos o derivados que tengan antibióticos está no solo prohibido, sino también penado.

Los productos que llegan a nuestras manos no tienen antibióticos. De hecho, ni siquiera está permitido administrárselos a los animales para incrementar su crecimiento. Cuando las vacas deben tomar antibióticos con fines terapéuticos, acaban pasando un tiempo retiradas del ordeño para que no afecte a nuestro consumo.

3. Produce intolerancia

Mucho se ha hablado también al respecto de que produce alergias e intolerancias. No obstante, ya hay estudios de la Asociación Española de Pediatría al respecto. Las conclusiones han sido que las alergias a las proteínas de los lácteos también afectan solo a un 2,5 % de la población a nivel global. Además, este rechazo se produce de forma espontánea, hablando en términos generales. En cualquier caso, para quienes sufran efectivamente de esta intolerancia, existen los productos sin lactosa.

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4. Aumenta el colesterol y produce mucosidad

Hay un mito también con respecto a que la leche de vaca es perjudicial debido a que produce mucosidad en el organismo y a que aumenta el colesterol. Sin embargo, esta afirmación además de falsa es peligrosa. De acuerdo con la Universidad de Adelaida, en Australia, no hay suficientes estudios para llegar a detectar una asociación significativa a nivel global entre el consumo de lácteos y estos síntomas.

La ingesta de la lácteos y la producción de moco en un adulto sano no están científicamente relacionadas. Por su parte, respecto al colesterol, se ha afirmado que este producto y sus derivados contribuyen a mantener los niveles de colesterol en sangre. Esto se produce, según el «Libro blanco de los lácteos», gracias al ácido linoleico.

Igualmente, el libro añade que hoy en día hay grandes evidencias científicas que demuestran la correlación entre el consumo de lácteos y la bajada de niveles de colesterol. Dicha bajada, cuando se toma semidesnatada o yogures frecuentemente, llega a ser de un 5 %. Por último, en cualquier caso, para quien le preocupe este asunto, en el mercado hay una gran variedad de leches bajas en grasa.

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5. Para obtener calcio no la necesitamos

El calcio está presente en muchos otros alimentos, esto es evidente. No obstante, es muy difícil cubrir el mínimo que necesitamos sin consumir lácteos. Además, existe una buena absorción de los minerales en nuestro cuerpo a través de la ella. La digestibilidad del fósforo y del calcio es muy alta en este alimento, en parte porque están conjuntamente con la caseína.

6. El cáncer de próstata

Este mito no se basa en absolutamente ningún estudio. No hay ninguna evidencia científica que avale la relación entre el cáncer de próstata y el consumo de lácteos. En sentido contrario, sí que se están sacando evidencias sobre la relación con la menor incidencia en ciertas clases de cáncer. Específicamente, esto se ha producido en el de mama y en la reducción de los factores de riesgos del cáncer colorrectal.

7. No podremos mantener la línea

El falso mito sobre que engorda y tiene mucha grasa procede de su alto contenido en nutrientes. De acuerdo con la Fundación Española de Nutrición, los lácteos tienen numerosos nutrientes beneficiosos y una gran densidad nutricional. Esto no está relacionado con la grasa. Los niveles de grasa en ella son muy bajos.

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La Universidad Complutense ha llevado a cabo un estudio que saca conclusiones determinantes. En él se afirma que las personas que tenían un peso corporal saludable consumían más lácteos. Además, cabe añadir que el azúcar se presenta de manera natural en la lactosa: no es un alimento procesado.

En definitiva, se puede comprar leche y consumirla con toda tranquilidad. La leche es un producto saludable y que, lejos de todas estas peculiares leyendas negras, posee muchos beneficios para el organismo. ¡Especialmente el de los más pequeños!