Unos buenos consejos de limpieza doméstica son hoy más importantes que nunca. Ahora que pasamos más tiempo en casa conviene cuidar los textiles del hogar y los tapizados. Así mantendrás una buena higiene y todo estará ordenado. Si no sabes por dónde empezar, ¡ten en cuenta estos trucos!

LA LIMPIEZA DE UN EDREDÓN DE PLUMAS

Un edredón de plumas es ideal para las noches más frías. Pero, para mantenerlo en buen estado, necesitas tratarlo de forma adecuada. Empieza por un cepillado con una aspiradora para eliminar toda la suciedad superficial. Luego toca un prelavado. El objetivo es quitar las manchas antes de lavarlo propiamente. Un quitamanchas comercial será suficiente, pero no te olvides de cepillar con suavidad.

El lavado es la parte crucial de todo el proceso. Utiliza detergentes adecuados en función de los materiales del edredón, y respeta las temperaturas. Para saber cómo actuar, ten en cuenta la etiqueta del fabricante. En ella encontrarás toda la información necesaria para realizar el lavado.

El paso final es el secado. Coloca el edredón en la secadora y selecciona la temperatura indicada en la etiqueta. Si quieres unos resultados sorprendentes, apunta este truco: introduce unas pelotas de tenis limpias y déjalas dentro durante el proceso. Irán golpeando al edredón, lo que permitirá al relleno de plumas distribuirse de forma homogénea.

DEVOLVER LA BLANCURA A UNAS CORTINAS AMARILLENTAS

El paso del tiempo deja mella en la blancura de las cortinas. Su tejido se vuelve amarillento o grisáceo, lo que transmite una sensación de suciedad y dejadez… Sin embargo, solucionar este problema es más sencillo de lo que crees. Un remedio casero consiste en dejarlas en remojo en una mezcla de bicarbonato y vinagre. Tenlas así un par de horas, y luego haz un segundo lavado en la lavadora. Procura no introducir otros textiles de colores fuertes, o acabarán transmitiéndose a la cortina.

Otra opción es utilizar lejía rebajada con agua. Consigue blanquear el tejido sin problemas, pero es posible que vuelvan a amarillear si abusas de este truco. Úsalo con cuidado.

LIMPIAR LA TAPICERÍA DE SOFÁS Y SILLAS

Mantener el tapizado de sofás y sillas es todo un reto que merece la pena. Disfrutarás de sus diseños durante más tiempo y sin perder ni un pizca de color. Empieza pasando la aspiradora para eliminar la suciedad superficial, como es el caso del polvo. Una vez terminado, diluye amoniaco en agua y humedece un trapo limpio. Pásalo por la superficie de arriba a abajo.

De esta forma irás eliminando las manchas superficiales y devolverás el colorido al tapiz. Además, se irán revelando otras manchas que pasaban desapercibidas. Con un quitamanchas específico para tapicerías podrás eliminarlas. Así, las sillas y sofás volverán a recuperar su belleza perdida.

ELIMINAR MANCHAS DE TODO TIPO

Las manchas son el enemigo de cualquier superficie, pero en especial de los textiles. Si no actúas a tiempo o con la solución adecuada, quizás tengas que tirar un cojín o un edredón. Por suerte, existen diferentes productos que puedes utilizar.

Uno de ellos es el percarbonato de sodio, el cual limpia, desodoriza, blanquea y elimina manchas de forma natural. Es muy útil aplicarlo en sofás de tela blanca para devolverles el brillo. Otro producto interesante es la sal, ideal para eliminar manchas de grasa. A la hora de utilizarlo, disuelve el mineral en el zumo de tres limones. Aplica la mezcla con un paño limpio, déjala actuar y retírala con abundante agua.

Usando agua oxigenada podrás quitar manchas tanto de sangre como de sudor de los textiles de un sofá. Procura rebajarla con agua para evitar que dañe los tejidos.

LAVAR DIFERENTES TEJIDOS CON ÉXITO

Cada tejido tiene unas características propias que requieren limpiezas específicas. El lino más robusto, por ejemplo, requiere de una temperatura de lavado de 40 ºC, aunque hay que tratarlo con delicadeza. Es recomendable centrifugarlo para que no se arrugue.

La combinación de lino y lana es tan bella como delicada. Para limpiarla con éxito, necesitas realizar un centrifugado a 800 revoluciones por minuto. Además, si se trata de unas cortinas, puedes colocarlas húmedas sin mayores problemas.

En cuanto a la seda, su delicadeza es bien conocida. Es muy recomendable que la laves en seco o con un programa de ropa delicada en la lavadora.

MANCHAS DE TINTA, BARRO Y OTRAS

Quitar estas manchas llega a ser todo un reto. Las de tinta, sin ir más lejos, son muy resistentes: hay que tener en cuenta la base con la que se ha fabricado. Si es agua, basta este mismo líquido y frotar para eliminar cualquier resto. En caso de que la base sea aceite, es recomendable utilizar alcohol disuelto. Además, procura actuar con rapidez para que la mancha no se seque.

Las secas requieren de más trabajo para eliminarse. Utiliza un poco de algodón humedecido con vinagre blanco y frota con ganas, ya que tardará un rato en desaparecer. Sin embargo, el esfuerzo habrá merecido la pena: no quedará ni rastro y el textil estará en perfectas condiciones.

En cuanto al barro, basta con utilizar amoniaco y vinagre diluidos en agua. Antes de aplicar la mezcla, frota con un cepillo para retirar los restos sólidos. Luego recurre a un trapo limpio humedecido con la combinación mencionada y aplícala directamente. Empapa bien la zona y frota durante un tiempo. Poco a poco verás cómo desaparece. Después, mete el textil en la lavadora; así te aseguras de que no va a quedar ningún resto apreciable.

Estos trucos rápidos de mantenimiento te permitirán cuidar de los tapizados y textiles del hogar. Procura hacer frente a las manchas en el momento en el que se produzcan, ya que de otro modo será mucho más complicado eliminarlas. Además, recuerda que cada tejido tiene sus peculiaridades y fíjate en las indicaciones del fabricante. ¡Pasarte con la temperatura quizás te traiga más de un problema irresoluble!

Con estos consejos de limpieza doméstica tendrás una base suficiente para enfrentarte a las manchas y la suciedad del día a día. ¡Ármate de paciencia y buenos productos para lograr los mejores resultados!